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Ignacio Caparrós

Resultado final TITÚLAME

Son las 14:30 del día 24 de junio del 2013. Hace dos horas y media se cerró el plazo de participación en el desafío literario de TITÚLAME. El resultado final es que no ha aparecido ningún lector que haya acertado los 100 títulos de los poemas que componen esta obra mía. Debo, sin embargo, agradecer a los más de 1400 lectores que han leído y trabajado el libro su entusiasmo y la excelente acogida que le dieron. Para que todos ellos o quienes lo deseen puedan cotejar sus títulos con los que correspondía haber puesto, os ofrezco aquí la lista definitiva de los mismos, que es la siguiente:

                                             POEMAS

Nº1:   EL TIGRE                 Nº2:  EL ACOHOL                   Nº3:  LA TINTA

Nº4:   LAS PLUMAS          Nº5:   LA INSPIRACIÓN          Nº6:  EL CIGARRILLO

Nº7:   LA INTELIGENCIA     Nº8:  EL ÁGUILA                  Nº9: EL PATINADOR

Nº10: LA FRAGATA           Nº11: EL HOACZÍN                Nº12: EL MIRLO

Nº13: EL COCHE          Nº14: EL SEMÁFORO              Nº15: EL INTERMITENTE 

Nº16: EL MÓVIL              Nº17: EL PENDRIVE               Nº18: LA CORBATA

Nº19: EL HUEVO             Nº20: EL ATARDECER             Nº21: LAS ESTRELLAS

Nº22: LAS MEDUSAS       Nº23: EL PULPO                    Nº24: LA ALCACHOFA

Nº25: LA GRANADA         Nº26: LA BRISA                    Nº27: EL VIENTO

Nº28: EL ABANICO          Nº29: EL AMOR                     Nº30: EL MAQUILLAJE

Nº31: EL PRESERVATIVO   Nº32: EL SEXO                    Nº33: EL DINERO

Nº34: LA ASPIRINA         Nº35: LA BIZNAGA                Nº36: LA CORRIDA

Nº37: EL BÚFALO            Nº38: EL TIBURÓN                Nº39: LA MUERTE

Nº4O: EL POLVO             Nº41: LA PUBLICIDAD           Nº42: LOS PERIÓDICOS

Nº43: LA PALABRA            Nº44: LA POESÍA                 Nº45: EL DNI

Nº46: LA CREMALLERA                        Nº47: LOS TUBIFEX O LOS HIDROUS

Nº48: EL POZO                Nº49: EL DIAMANTE              Nº50: EL UNIVERSO

Nº51: LAS HORAS            Nº52: EL DESPERTADOR        Nº53: EL PODER

Nº54: LA HIPOCRESÍA       Nº55: EL RETROVISOR         Nº56: EL SILENCIO

Nº57: LA LUNA                Nº58: EL LIMÓN                   Nº59: LA EXPERIENCIA

Nº60: EL TIEMPO               Nº61: LA CLEPSIDRA            Nº62: EL ALMA

Nº63: EL CUERPO              Nº64: LA SANGRE                Nº65: LA MONOTONÍA

Nº66: LA SOMBRA              Nº67: EL DISFRAZ                Nº68: LA SAETA

Nº69: LA SIESTA                Nº70: LA PESADILLA             Nº71: LAS DROGAS

Nº72: LA SABIDURÍA          Nº73: LA HUMILDAD             Nº74: LA VOLUNTAD

Nº75: EL AJEDREZ               Nº76: EL DESTINO                Nº77: LA LOTERÍA

Nº78: LOS DEPORTES    Nº79: EL AZOGUE               Nº80: LOS PASATIEMPOS

Nº81: LAS GOLONDRINAS      Nº82: LA MESA                   Nº83: LA CORTINA

Nº84: EL SOLITARIO             Nº85: LA FIRMA                    Nº86: LA MÚSICA

Nº87: EL MICROSCOPIO        Nº88: LA EUCARÍSTÍA             Nº89: LA BAYETA

Nº90: EL BOLSO                   Nº91: EL ÁLBUM               Nº92: LA ESMERALDA

Nº93: LA HORMIGA               Nº94: LA MUCHEDUMBRE         Nº95: EL FARO

Nº96: EL GORRIÓN               Nº97: LOS TROPOS                 Nº98: LA SIRENA

Nº99: EL ZÓCALO O RODAPIÉ                                             Nº100: EL POETA

 

Hasta aquí esta aventura en la que muchas personas han participado. Gracias nuevamente a todos, a quienes emplazo para que, si les apetece, lo intenten de nuevo con TITÚLAME II, que verá la luz prontamente y de cuya fecha de publicación daré cumplida cuenta en su momento.

Un cordial saludo a todos.

Ignacio Caparrós

 

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AVISO A LOS LECTORES DE TITÚLAME

                               AVISO A LOS LECTORES DE TITÚLAME

 

La compañía Terra ha internacionalizado su servicio de correo electrónico. Me comunican que a partir del 16 de abril de este año 2013 el dominio de mi correo cambiará. Por ello os indico mi nueva dirección de email, para que me remitáis vuestros listados, como ya sabéis hasta el 24 de junio de 2013 a las 12:00 horas. Es la siguiente: igcarva@terra.com

Si comprobáis que no os reconoce la dirección, entonces enviad vuestros listados a esta otra dirección: igcarva@hotmail.com

Novedad interesante

El 16 de julio de 2010 publiqué un libro llamado Titúlame. Son cien poemas que carecen de títulos y que el lector que quiera participar debe hallar convenientemente. Cada título se compone únicamente de un artículo y de un sustantivo (por ejemplo: La ventana). Al primer lector que los acierte todos en el plazo de dos años le daré un premio de 5.000 €. Las soluciones están bajo la custodia de un notario y el 24 de junio de 2012 las haré públicas en este blog. ATENCIÓN: dado el enorme interés por este libro de los lectores y a petición de ellos, amplío el plazo de participación hasta el 24 de junio del 2013. ¡Ojo!  No es un libro de adivinanzas, sino de poemas en toda regla, aunque algunos, como el que abajo transcribo como ejemplo, sí tengan el tono y el tratamiento de la adivinanza. Si quieres participar en este desafío, ya puedes hacerme tu pedido de ejemplar / es a mi correo electrónico: igcarva@terra.es, enviándome tus datos personales (nombre, apellidos, dirección y código postal) para que yo te los pueda hacer llegar contra reembolso, o bien llamando al 952.22.29.03. El precio de cada ejemplar es de 15 €. En el prefacio del libro hallarás más detalladas las instrucciones para tu participación. Valga como ejemplo este poema del libro, que demostrará que la dificultad no es tanta como algunos creen. Sólo basta poner atención a las palabras e imágenes de cada poema para captar su significado y hallar el título adecuado. Nota para todos los profesores que visiten esta página: como compañero vuestro, querría proponeros la posibilidad de poner este libro como lectura en vuestros respectivos institutos, especialmente en los cursos de 3º y 4º de ESO. En algunos colegios e institutos de Málaga, Granada, Tenerife, Valencia y Sevilla ya están trabajando con él, y todos mis compañeros me dicen que el libro está suscitando un enorme interés en alumnos y padres, además de resultar una herramienta formidable para desarrollar la concentración y la comprensión lectoras, de colaborar a la ampliación del vocabulario del alumnado y al estudio de las diferentes estructuras métricas y recursos literarios. Si estáis interesados en esta iniciativa, ya sabéis que os podéis poner en contacto conmigo, bien llamándome por teléfono de 15:30 a 19:00 horas, bien enviándome un correo electrónico a la dirección que arriba os indico. Gracias de antemano por vuestro interés y posible mediación para la distribución de este desafío insólito. A fecha 6 de febrero del 2011 la 1ª edición del libro ya se ha agotado, lo que demuestra el enorme interés que ha suscitado entre los lectores este libro, a quienes deseo agradecerles su apoyo y participación en mi reto poético. Ya dispongo de los 1000 ejemplares de la 2ª edición, que espero que tenga la misma o incluso mejor acogida que la anterior. Por cierto, para todos aquellos lectores que están trabajando el libro, decirles que a fecha 29 de noviembre del 2012 aún no ha aparecido nadie que haya acertado los 100 títulos y que no se precipiten en enviarme sus soluciones, pues todavía queda mucho tiempo para cumplir el plazo.


 

Mi padre era tenor.

Mi madre cantarina.

No seré yo cantor.

¿De qué me serviría?

 

Visto de armiño y oro,

príncipe sin igual.

Sustancio o bien decoro

cualquier plato o manjar.

Poesía 2007

Bajo el título Esa nada creadora con este libro obtuve el XVIII Premio de Poesía "Rosalía de Castro" de la Casa de Galicia en Córdoba. Fue publicado en 2008 en edición de 1000 ejemplares. Consta de 21 poemas, la mayoría compuestos con endecasílabos blancos, en los que no sólo denuncio algunos de los desmanes en los que se halla anclada nuestra sociedad actual, sino que también, y sobre todo, reflexiono sobre el quehacer del poeta en la actualidad y sobre su destino a través del tiempo, esa nada creadora a la que aludía Luis Cernuda en la cita con la que abro esta obra. El título hace también alusión a lo que yo entiendo que es la poesía en los tiempos que corren: una nada creadora en la que el poeta se instala a sabiendas de la inutilidad de su labor, salvo porque en ella encuentra la única salida y justficación existencial ante la superficialidad, la ignorancia o la zafiedad que regula ese blanco desierto ilimitado, según palabras del mismo Cernuda, en clara alusión a la vacuidad del tiempo que nos ha tocado vivir y a su creciente barbarie. Os dejo una muestra de este libro en los tres poemas que transcribo.

 

                       LA TORRE

Levantaste una torre en tu nada creadora,

como el fuste labrado de una columna de humo,

predestinada a hundirse bajo el lodo de un río

que, turbulento y ácido, sus pilares lamía.

Trasvasaste sus aguas de corrosivas lenguas

hacia cauces cercados por áridos eriales

y en su entorno un jardín de tupidas frescuras

cultivaste con mimo de tenaz jardinero.

Los astros y galaxias esmaltaban su cúpula,

irisando sus muros, coagulándose en flores

que aromaban su entorno de amena alegoría

de un edén resistente al asedio del tiempo.

Una noche subiste a sus altas almenas

y contemplaste el mundo que a tus pies alfombraba

aquella nemorosa vastedad embriagante.

Y alabaste a los dioses por serte tan proclives,

y con místicas manos agavillaste estrellas

que engastaste en la tiara de diamantes azules,

ciñiéndola en tu frente de heredero del aire.

Y te sentiste solo en tu cumbre celeste,

y a un abismo insondable te empujaba tu vértigo,

mientras viste caer tu corona de orillo,

como un aro de fuego que girando se apaga.

Hoy habitas al fondo de esa torre sin lustres,

en sus húmedos sótanos y mazmorras vacías,

en donde confinaste a todos tus fantasmas

y fuiste atesorando los instantes eternos

que toda soledad creativa se procura,

o paseas a solas por el jardín silvestre

que corroe otro río con herrumbrosas lenguas,

mientras ciegan los astros y planetas tus ojos

y te punzan las zarzas de las desolaciones.



       MANUAL DE CONDUCTAS

Si el viento anhelas del aplauso humano,

imponte disciplina y duro oficio.

Te deberás entero a la renuncia,

a clausurarte en ti con tus demonios.

Una aceda paciencia -es bien sabido-

forja al genio solar, y la derrota

sólo debe servirte de acicate.

Siempre serás deudor. Mas paga siempre

lo que debe al espíritu pagarse.

El homenaje humano es heno ardiendo.

Sólo debes buscar por recompensa

haber hallado en ti, nunca expresados,

el verso y su temblor en tus visiones.





       SÓLO UN CONSEJO

Corazón y alma a tu trabajo entrega,

no importa el tiempo que hayas empleado

en alcanzar el fin que te impusiste.

Esquiva es la materia con que el Arte

construye sus etéreas maravillas

y más cuando concentra en las palabras

el don de provocar extrañamientos.

Si entre los elegidos te encontrases,

aprende a diseñar pacientemente,

con exigencia y mimo, el laberinto

en el que has de atrapar, con franca audacia,

a ese ángel fantasmal, que es el misterio.

Y si no eres afín a lo divino

que debes traslucir en cada idea,

entrégate a vivir sin freno alguno,

pues no tienes pasaje ni paisaje

en ese alto dominio evanescente

que es el arte de arder en la Poesía.






 

Traducciones

En este apartado haré referencia a las traducciones que he hecho del francés al español. Empezaré por Las flores del mal de Charles Baudelaire. Comencé a traducir esta magna obra de la literatura contempóránea en 1981 y mi versión analógica fue publicada en 2001 por la Editorial Alhulia, Colección "Crisálida", nº 20. Salobreña, Granada, 2001, en edición bilingüe y con un excelente prólogo de Pedro José Vizoso. Se tiraron 1000 ejemplares, de los que aún hay disponibles casi la mitad. Insatisfecho con todas las traducciones que de esta obra se habían hecho, quise ofrecer la mía al público, trabajo en el que emplée 20 años, en diversas etapas de elaboración, pues mi intención consistía en respetar el metro y la disposición de las rimas originales, empeño que, como es lógico imaginar, no resultó en absoluto fácil. Una vez publicada mi versión análogica, la crítica la recibió muy elogiosamente y ello me estimuló a seguir trabajando en el complejo y difícil mundo de la traducción. De mi traducción de Las flores del mal hay algunos ejemplos en un portal de poesía que se llama amediavoz.com. Aquí dejaré referencia de sólo tres poemas, animando a los visitantes de esta página a que, si en verdad quieren acercarse a la poesía de Baudelaire y no saben suficiente francés para leerlo en su lengua original, que lean mi traducción, pues considero que es la más cercana y respetuosa con el texto original.

 

                    EL ALBATROS

Por divertirse, a veces, suelen los marineros

Cazar a los albatros, aves de envergadura,

Que siguen, en su rumbo indolentes viajeros,

Al barco que se mece sobre la amarga hondura.


Apenas son echados en la cubierta ardiente,

Esos reyes del cielo, torpes y avergonzados,

Sus grandes alas blancas abaten tristemente

Como remos que arrastran a sus cuerpos pegados.


¡Este viajero alado, oh qué inseguro y chico!

¡Hace poco tan bello, qué débil y grotesco!

¡Uno con una pipa le ha chamuscado el pico,

Imita otro su vuelo con renqueo burlesco!


El Poeta es semejante al príncipe del cielo

Que puede huir las flechas y el rayo frecuentar;

Entre mofas y risas exiliado en el suelo,

Sus alas de gigante le impiden caminar.

                           ***

        REMORDIMIENTO PÓSTUMO

Cuando en el fondo duermas, mi bella tenebrosa,

De una tumba de mármol denegrido construida,

Y ya tan sólo tengas por alcoba o guarida

Una cueva lluviosa y una profunda fosa;


Cuando oprima la losa tu carne temblorosa

Y tus flacos doblados con encanto tendida,

Y el latir y el querer a tu pecho le impida,

Y a tus pies el correr su carrera azarosa,


La tumba, confidente de mi sueño infinito,

(Porque la tumba siempre comprenderá al poeta),

En esas largas noches en que el sueño es poscrito,


Te dirá: "¿De qué os sirve, cortesana indiscreta,

Lo que los muertos lloran no haber conocimiento?"

-Y te roerá el gusano como un remordimiento.

 

                               ***

 

                          SPLEEN

 

Yo soy como ese rey de aquel país lluvioso,

Rico, pero impotente, joven, aunque achacoso,

Que, despreciando halagos de sus cien concejales,

Con sus perror se aburre y demás animales.

Nada puede alegrarle, ni cazar, ni su halcón,

Ni su pueblo muriéndose enfrente del balcón.

La grotesca balada del bufón favorito

No distrae la frente de este enfermo maldito;

En cripta se convierte su lecho blasonado,

Y las damas, que a cada príncipe hallan de agrado,

No saben ya encontrar qué vestido indisacreto

Logrará una sonrisa del joven esqueleto.

El sabio que le acuña el oro no ha podido

Extirpar de su ser el humor corrompido,

Y en los baños de sangre que hacían los Romanos,

Que a menudo recuerdan los viejos soberanos,

Reavivar tal cadáver él tampoco ha sabido

Pues tiene en vez de sangre verde agua del Olvido.

 

                                     ***

 

Animado, como decía, por la excelente acogida que mi traducción de Las flores del mal obtuvo entre el público y la crítica especializada, comencé en 2004 a traducir El cementerio marino de Paul Valéry, una vez más por no haber hallado ninguna versión, de entre las 44 traducciones que existen de tan celebrada obra poética, que realmente me convenciera. En 2005 se iba a cumplir el 60º aniversario de la muerte de Valéry, motivo que me estimuló aún más para dedicarme de pleno a la compleja traducción a la que había decidido enfrentarme. Y, en efecto, al final del verano de ese año ya la tenía suficiente perfilada como para ofrecérsela a alguna editorial, a la vez que la presentaba, una vez adquirido el compromiso de edición, al Premio "Andalucía" de Traducción, que, obviamente, no gané, por aquello de que determinados galardones están, en cierto modo, pactados o hechos para concedérselos a alguien en concreto. Un año después, esto es, a mediados del verano del 2006, el libro fue editado, en edición bilingüe, por la Editorial Alhulia, Colección "Palabras Mayores", nº 20, Salobreña, Granada, 2006, con una tirada de 1000 ejemplares, publicación que será presentada en otoño de este mismo año desde el que escribo estas líneas (2006) y presentada otra vez al premio arriba referido. Mi intención fue, nuevamente, respetar el metro y las rimas originales, a la vez que ceñirme lo más posible al sentido del texto original, premisas que ni la versión de Jorge Guillén, por no traducir con rimas, ni la de Gerardo Diego, por su excesiva libertad de interpretación del texto valeriniano, cumplían en absoluto, por sólo citar las dos traducciones más famosas y celebradas de esta obra cumbre de la poesía pura. Dejo aquí referencia de las tres estrofas de El cementerio marino más célebres y, una vez más, animo a los visitantes de esta página mía a que lean mi traducción, si es que no pueden gozar de tan excelente obra poética en su lengua original.

 

 

                        I

¡Calmo techo, que surcan las columbas,

Entre pinos palpita, y entre tumbas;

El Mediodía allí recrea en fuegos

El mar, la mar sin fin recomenzada!

¡Tras pensar recompensa es la mirada

Que advierte los olímpicos sosiegos!


                        XXI

¡Zenón! ¡Oh cruel Zenón! ¡Zenón de Elea!

¡Tu flecha alada siempre me asaetea

Voladora y vibrante, sin volar!

¡Me crea el son y el dardo me subyuga!

¡Oh sol! El sol... ¡Qué sombra de tortuga

Al alma, Aquiles quieto al caminar!



                          XXIV

¡Se alza el viento!... ¡Hay que procurar vivir!

¡Mi libro el aire cierra y vuelve a abrir,

La ola en polvo osa remontar los roques!

¡Volad, páginas todas deslumbradas!

¡Romped, olas, con aguas exaltadas

Ese techo picado por los foques!

 

 

En el verano de 2006, Chus Visor me sorprendió llamándome para ofrecerme la traducción de unos textos eróticos, correspondientes a Clovis Hughes y Alexis Pirron, junto con otro de autor anónimo, que en cuanto leí y tenía a medio traducir yo consideré más pornográficos que eróticos. La dificultad de dichos textos estribaba en adaptar al español unos poemas escritos con un lenguaje barriobajero y argot, muchos de cuyos vocablos eran inencontrables en los más especializados diccionarios. Aun así, al final de ese verano de 2006 tenía la traducción concluida, que fue publicada como número 1 de la Colección "Amaranta", con la que la Editorial Visor inauguraba una nueva línea editorial. Transcribo aquí Las siete bienaventuranzas, precisamente el poema de autor anónimo, con el que el lector podrá hacerse una idea aproximada del contenido de La oda a la vagina, composición de Clovis Hughes, poeta del siglo XIX, y de La oda a Príapo de Alexis Pirron, poeta del siglo XVIII. El poema que voy a transcribir, bastante parecido a Oda a Príapo, reza del siguiente modo:

                                                                          Feliz aquél, que al fin sin ambición,

                                                                          a la sombra sentado de la flora,

                                                                          cautivo de una erótica pasión

                                                                          colma el coño voraz de su pastora.

 

                                                                          Feliz aquél que, a todo fin ajeno,

                                                                          preocupación ninguna lo perturba,

                                                                          y que consigue, en un sosiego pleno,

                                                                          bajo el sol empalmarse y se masturba.

 

                                                                         Feliz aquél que sólo se desvive

                                                                         por el pote y el vino cotidiano,

                                                                        y que puede, en el siglo en el que vive,

                                                                        follar la tierra toda por el ano.

 

                                                                        Feliz aquél que, no queriendo nada,

                                                                        en paz alcanza su último trimestre,

                                                                        y puede, a una joven bien plantada,

                                                                        darle el primer esperma de un maestre.

 

                                                                        Feliz aquél que, lejos del cortejo

                                                                        donde se halla en su centro el disgustado,

                                                                        todos los días, puede en su gracejo,

                                                                        el pene por el vientre haber sacado.

 

                                                                        Feliz aquél que en todos sus placeres

                                                                        siempre a sí se domina en todo exceso,

                                                                        y que, colmando todos sus quereres,

                                                                        sale de un coño con su pene tieso.

 

                                                                        Feliz quien se halla a gusto con su suerte

                                                                        y, satisfecho siempre en su cotarro,

                                                                        espera dulcemente ya a la muerte,

                                                                        cual hoyo bebe, y folla como un guarro.

                                                                



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Visión del cataclismo (2001)

Este libro, escrito en su totalidad durante el primer semestre del 2001, fue publicado en 2004 por la Diputación de Cáceres y la Institución Cultural "El Brocense" en la Colección "Abezetario", letra Q. De él se imprimieron 1000 ejemplares, al cuidado de Teófilo González Porras, en una edición exquisita de la que ignoro si aún quedan existencias. Se trata de una obra épica y a la vez apocalíptica, en la que por primera vez mezclo la poesía con la prosa poética. Hay ciertos momentos en la vida de un poeta en que se producen procesos adivinatorios, intuiciones o visiones de realidades, que, posteriormente, acaban cumpliéndose. Este libro aglutina claves de esas dotes visionarias en referencia a situaciones futuras que acontecieron más o menos a como fueron auguradas. El mundo que nos rodea no camina por los cauces de equilibrio, solidaridad, conciencia y responsabilidad que ante asuntos tan graves como la pobreza, el terrorismo, la contaminación, la degradación ecológica, las drogas, la prostitución y explotación infantiles, la inmigración, la política corrupta, la indiferencia generalizada ante la Cultura, el deterioro de la educación, los malos tratos, la violencia de género, la militarización creciente, la tortura, etc., todo ser humano debiera asumir como propias en aras de luchar por erradicar tan dolorosas circunstancias que están provocando, paulitinamente, la destrucción global de este planeta y de cuantos valores lo han venido sosteniendo durante milenios. Este libro da cuenta de esas circunstancias, a la vez que advierte sobre el peligro de mantenerlas y acrecentarlas tan erróneamente, como de hecho venimos haciendo. Transcribo aquí el primer capítulo de la obra, en la que el visitante de esta página podrá advertir algunas de esas visiones de las que hablaba al principio.

                                                                                          ¿QUÉ?

¿Qué se ha roto? ¿Qué crital? ¿Qué arteria? ¿Qué hilo de lo inconsutil? ¿Qué reloj se ha parado? ¿Qué celula dejó de dividirse? ¿Qué océano se hundió bajo su obtuso piélago? ¿Qué cielo abortó su sol? ¿Qué tormenta de fuego arrasó las ciudades? ¿Qué árbol detuvo su estatura bajo la lluvia ácida? ¿Qué casa fue abatida por el viento indómito? ¿Qué rayo trituró esa roca? ¿Qué alerce emergió sobre la calcinada superficie de una isla volcánica recién parida? ¿Qué serpiente negra de acero recorre los océanos, dejando un lastre de hedionda destrucción en los acantilados? ¿Qué aldea sucumbió bajo el lodo? ¿Qué torres de soberbia y desafío fueron demolidas desde el aire suicida del desesperado? ¿Qué pasó por la mente de ese joven que lanzaba piedras a los tanques antes de ser acribillado a tiros? ¿Qué político bastardo apuñaló a su más leal compañero, mientras le daba su abrazo de malhadado Judas? ¿Qué cadáver, indiferente a los que se abluyen, transporta el río a sus deltas putrefactos? ¿Qué halcón arpío arponeó el vuelo torcaz de esa paloma? ¿Qué tumor gangrenó el horizonte? ¿Qué poeta se ahorcó de la viga del asco? ¿Qué prometió aquél que temblaba en su tribuna? ¿Qué anhelan los que aplauden, los que callan, los que lloran o ríen, los que pasan de lado o de largo o de todo? ¿Qué saben de sí mismas las brújulas? ¿Qué perro nos muerde las muñecas?

                                                                                              *

¡Oh qué desazón! ¡Qué miedo, qué sorpresa! ¡Qué amargo el placer cuando se torna acedo! ¡Qué sed, oh qué sed de conocimiento ante el súbito desplome de los astros! ¡Qué estéril la experiencia! ¡Qué perfil, qué crepúsculo, qué embriaguez de azahares al evocar la dicha! ¡Qué efímeros mariposas y lirios! ¡Qué rotundo el cadáver de un cetáceo varado! La llama de una vela, ¡qué fugaz! ¡Qué terror a las sombras que nos nublan los ojos! ¡Qué absurdo el terror al vacío! ¡Qué camino sin meta! ¡Qué duda, qué pregunta! ¡Qué deuda, qué incumplimiento, qué toalla sangrienta! ¡Qué tarde es siempre, oh sí, qué tarde para escapar del cataclismo que anunció el oráculo! ¡Qué refugio insuficiente, bajo el sol de las espigas, la tierra, taracea de todos sus espasmos! ¡Qué impotente el que siembra un temblor bajo el tumulto! ¡Qué mendaz indiferencia ante el llanto de los niños, masacrados a tiros en su escuela, sojuzgados para satisfacer el espasmo del abyecto, condenados al grisú, la seda, la pólvora o el vertedero! ¡Qué estériles los frutos de la mente! ¡Qué baldío el designio del alma unida en silencio al betún de los Muertos!

                                                                                         ***

Va el orbe a su deriva, como el agua.

¡Qué despojos de estrellas en sus cauces!

Un roble, que es atlante de universos,

una montaña viva, cachalote

que es cimiento de simas, se derrumban.

¿Qué responde el tambor de tierra y mares?

¿Qué el timbal de la atmósfera aturdida?

Hay un río que ignora sus riberas.

La noche llegará cubierta en llamas:

pirámides serán sus obeliscos,

truncadas por un fuego terrorista

que plagia cementerios de automóviles

allí donde se alzaba la soberbia.

Y el agua seguirá ignorando a dónde,

y todo tornará a su turbia forma

de energía contusa, cuando estalle

la ventana del mundo en sus ventanas.

Se habrá roto un espejo -¿qué hora era?-,

allí donde la luz tornó a su caos.

Y el sol alumbrará cualquier negrura,

cualquier otro designio sin memoria. 

 

                                                                                             

Heredero del aire (1998-2000)

Éste es uno de mis libros más ambiciosos y extensos, pues quiso ser mi personal homenaje en el comienzo del nuevo milenio a los cien poetas de todos los tiempos, países, estilos y tendencias que más me influyeron e interesaron a lo largo de mi vida. Consta, pues, de 100 poemas, extensos la mayoría de ellos, dedicados, por sólo citar a algunos de los poetas a los que homenajeo, a Manrique, Garcilaso, Fray Luis, San Juan, Santa Teresa, Lope, Góngora, Quevedo, Bécquer, Darío, Rueda, Juan Ramón, Manuel Machado, Cernuda, Lorca, Guillén, Alberti, Hernández, Celaya, Rosales, Gil de Biedma, Baudelaire, Artaud, Vallejo, Neruda, Eliot, Keats, Leopardi, Li Po, Basho, Hölderlin, Goethe, Novalis, Heine, etc., etc., etc. Publicado en 2001 en la Editorial Alhulia, Colección "Palabras Mayores", nº 5. Salobreña, Granada, 2001, de él se hizo una edición de 1000 ejemplares, de los que aún quedan existencias, aunque por el eterno problema de la mala distribución apenas se encuentran en las librerías, en las que sí se puede pedir que la editorial envíe los ejemplares requeridos. Puedo confesar que no me resultó nada fácil adaptar mi propia voz a las de aquéllos a los que les dedico un poema, pues existe una enorme diferencia entre, por ejemplo, la poesía de Esenin y la de Eluard, pongo por caso. Dejo en esta página tres ejemplos de adaptación de mi estilo al del poeta homenajeado.

 

 

                       LOS DESEOS

                                        A Juan Ramón Jiménez 

Reposa una libélula inquietamente,

apenas sin rozarlo.

                        *

Así son los deseos:

belleza en la belleza

de lo fugaz en lo fugaz del aire,

tacto apenas, caricia ingrave

de lo hermoso y lo mágico

sobre la piel inviolada del misterio.

Y ese dolor que dejan sus perfumes

cuando la lluvia colma sus corolas.

                             *

Nos hacen poseer el mundo

y de él nos dejan huérfanos para siempre.

                             ***

                        INSTANTE

                                         A Li Po

La luna llena alivia sus nostalgias

en los mil lacrimales de la dama de noche,

mientras la brisa mece en sus columpios

el canto de las olas en las playas vacías.

                                  *

Asomado al balcón, de madrugada,

aspiro intensamente su llanto perfumado,

mientras abre sus alas la magnolia,

queriendo alzarse en vuelo hacia el oscuro mar.

                                   *

"Esto es lo eterno" -digo, mientras fumo-.

Y a lo lejos, veloz, una estrella se extingue.

Desde un balcón cercano alguien contempla

cómo la diminuta luz de mi colilla muere.

                                  ***

                           AB ESENTIA

                                   A Francisco de Quevedo 

Ajeno al mundo en apariencia vivo,

aprendiendo a morir entre los muertos.

En la distancia pueblo mis desiertos

con voces de silencio introspectivo.

                             *

Aprendiz de cantor, parezco un divo,

un príncipe exiliado entre sus huertos.

Cuando a solas orquesto mis conciertos,

parezco un sol que vuela a su derribo.

                               *

Mas un hombre, tan solo, soy. Un hombre...

Un esqueleto en llamas que me nombra.

Un labio que, cantando, está callado.

                                 *

La escoria soy del fuego que me escombre,

el pálpito abatido de mi sombra,

el polvo de mi anhelo desolado.  

La voz inédita (2000)

En este cuaderno, editado por el Ateneo de Málaga en el 2000, con una edición de 500 ejemplares, hoy agotada, recogí, a modo de antología, algunos poemas de diversos libros inéditos, escritos entre 1996 y 2000. Ahí aparecen poemas de libros como La fruta, la mano, Raíz del limbo, Aguas sin cauces, La llama rota, Del desencanto y otras pesadumbres y Heredero del aire que, posteriormente, fueron publicados. Otros sin embargo, cuyos títulos no desvalaré por mantener su condición de obras inéditas, aún esperan encontrar asiento editorial. De esos libros rescataré para esta página dos poemas, aunque, como decía, sin indicar a qué obras pertenecen.

                                  EL POETA

Se escinde cada noche sobre un ara de hastío.

Germina un resplandor que vela sus pupilas.

Tumora su desvelo con el punzón del asco.

Se muere a cada impulso de la sangre que vierte.

Nadie sabe por qué excava en la penumbra.

                                       *

Quizá de sus hallazgos sólo queden olvidos,

esas larvas con uñas que le comen los ojos.

O acaso ni siquiera un eco que lo salve

del absorto silencio que cosía sus labios.

Quizá el adagio fuera del susurro del viento.

                                     *

Mas lo cierto es que deja manchadas las esquinas,

los cristales, los párpados, la memoria del aire.

¿Quién podría acallar el escozor del humo?

Para aquél que estrangula su luz en los papeles,

la cicuta le baste de haberse hecho palabra.

                                ***

                           LAS BARRAS

¿Y tú, qué has hecho tú de tu existencia?

¿En qué esquinas sembraste

la flor del desencanto?

¿Por qué repites cada día

el esquema trivial de tu desdicha,

tú que gozas de todo

a lo que aspira el hombre

e insatisfecho miras y de todo reniegas,

y nada te parece

de acuerdo con el mundo que concibes?

¿Qué más quiere tu espíritu

que aquello que lo alienta,

el tacto en que se alumbran tus más hondos deseos,

la voz que le concede el son a tu palabra?

¿No será que es más cómodo

beberte tus empeños en las barras de los bares,

que entregarte sin miedo a la acera o sus roces,

donde todo es efímero y vital, como un río?

                                 *

Hora ya, compañero,

de cortarle sus alas a las noches y al humo,

de romper los espejos,

sus azogues, sus sombras,

y volver a sentarte, como el niño de entonces,

pegado a la madera,

que plumilla o que tinta humanizan y manchan,

para aprender de nuevo los palotes del aire.

Hora, sí, de volver a tus raíces

o morirte en las ramas de una entrega sin hojas.

Ya sabes lo que vale un pensamiento,

la voz que lo amanece al despropósito,

que para eso saliste

y en medio de los hombres te sentaste a escribir.

Es hora del retorno a casa,

donde un sinfín de voces tu experiencia aleccionen

y a la paz te devuelvan del silencio

a que están destinadas las más sabias verdades.

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